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Invaginación intestinal

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¿Qué es la invaginación intestinal?
La invaginación intestinal es la causa más común de obstrucción intestinal en niños de entre cinco meses y un año de edad. Esta afección es dos veces más frecuente en los varones que en las mujeres. La invaginación intestinal ocurre cuando una porción del intestino se pliega como un telescopio, con un segmento que penetra dentro de otro. Esto causa una obstrucción, impidiendo el pasaje por el intestino de alimentos que están siendo digeridos.  Las paredes de las dos porciones del intestino «plegadas sobre sí mismas» hacen presión entre ellas, causando irritación y tumefacción. Finalmente, se interrumpe la irrigación sanguínea a esa área, lo cual puede provocar daños al intestino.

¿Qué causa la invaginación intestinal?
No se conoce la causa de la invaginación intestinal. Puede ocurrir con mayor frecuencia en personas que tienen familiares que también la hayan padecido.  Se observa una mayor incidencia de desarrollo de invaginación intestinal en niños que:  han tenido fibrosis quística y además están deshidratados.  tienen tumores o masas abdominales o intestinales.  tienen un virus intestinal conocido como gastroenteritis.  tienen una infección en el tracto respiratorio alto, incluyendo infección por adenovirus.  han finalizado recientemente una quimioterapia contra el cáncer.

¿Con qué frecuencia ocurre la invaginación intestinal?
La invaginación intestinal se desarrolla en uno de cada 2.500 bebés antes del primer año de vida. En muy raras ocasiones, la invaginación intestinal se ve en neonatos. El sesenta por ciento de aquellos que desarrollan invaginación intestinal tienen entre 2 meses y 1 año de vida. Si bien el 80 por ciento de los niños que desarrollan el trastorno tienen menos de 2 años, la invaginación intestinal también puede ocurrir en niños mayores, adolescentes y adultos.  Los niños desarrollan invaginación intestinal con una frecuencia 3 veces mayor que las niñas.  La invaginación intestinal parece tener mayor incidencia en la primavera y el otoño.

¿Por qué es una preocupación la invaginación intestinal?  La invaginación intestinal es una enfermedad que pone en peligro la vida. Si no se trata, puede provocar daños graves a los intestinos, puesto que se interrumpe la irrigación sanguínea. Puede ocurrir una infección intestinal, y el tejido intestinal también puede morir. Si la invaginación intestinal no recibe tratamiento también puede provocar hemorragias internas y una infección abdominal severa llamada peritonitis.

¿Cuáles son los síntomas de la invaginación intestinal?  El síntoma más común de la invaginación intestinal es la aparición repentina de dolor intermitente en un niño que previamente se encontraba bien. Sin embargo, cada niño puede experimentar los síntomas de una forma diferente. Al principio, el dolor puede confundirse con un cólico, y ocurre a intervalos frecuentes. Los lactantes y niños pueden retorcerse, llevar las rodillas hacia el pecho, comportarse de modo irritable y llorar en forma ruidosa. Su hijo puede recuperarse y ponerse juguetón entre los ataques de dolor, o bien puede cansarse y debilitarse por el llanto.  Durante la invaginación intestinal también pueden ocurrir vómitos, los cuales suelen comenzar poco después de que aparezca el dolor.  Su hijo puede defecar normalmente, pero las heces siguientes quizá tengan aspecto sanguinolento. Además, con la invaginación intestinal se suelen ver heces gelatinosas o de moco rojo.  Los síntomas de la invaginación intestinal pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Consulte al médico de su hijo para el diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica la invaginación intestinal?
Un médico obtendrá los antecedentes médicos y realizará un examen físico de su hijo. También se llevan a cabo estudios por imágenes para examinar los órganos abdominales, entre los cuales se incluyen:

  • Radiografía abdominal – Un examen de diagnóstico que puede mostrar una obstrucción intestinal.
  • Enema opaco – Un procedimiento realizado para ver si existen anomalías en el intestino grueso. Mediante un enema, se administra en el recto un líquido denominado bario (una sustancia química metálica y líquida con consistencia similar al yeso, que se utiliza para recubrir el interior de los órganos de forma que puedan verse en las radiografías).

Las radiografías abdominales muestran estenosis (zonas estrechadas), obstrucciones (bloqueos) y otros problemas. En ocasiones, la presión ejercida sobre el intestino al insertar el bario ayudan al intestino a desplegarse, corrigiendo la invaginación intestinal.


Tratamiento de la invaginación intestinal:
El tratamiento específico de la invaginación intestinal será determinado por el médico de su hijo basándose en lo siguiente:

  • La gravedad del trastorno.
  • La salud del niño.
  • La opinión de los médicos a cargo de la atención del niño.
  • Su opinión y preferencia.

En algunos casos, la invaginación intestinal se corregirá sola mientras se diagnostica con un enema opaco. Si embargo, si su hijo está muy enfermo con una infección abdominal u otras complicaciones, su médico quizá decida no realizar este procedimiento.

El tratamiento puede incluir:

  • Cirugía:
    Para la invaginación intestinal que no se resuelve con un enema opaco o para aquellos niños que están muy enfermos como para someterse a este procedimiento de diagnóstico, es necesaria una operación. Bajo anestesia, el cirujano hará una incisión en el abdomen, localizará la invaginación intestinal y empujará las secciones «plegadas» otra vez a su lugar. Se examinará que no se hayan provocado daños al intestino y, si alguna porción no estuviese funcionado correctamente, se extirpará.  Si el intestino ha sufrido daños y la porción extirpada es pequeña, las dos secciones saludables del intestino se unirán mediante una sutura.  Si una gran porción del intestino está lesionada, se extirpará una cantidad considerable del mismo. En este caso, las porciones del intestino que queden luego de la extirpación de aquéllas dañadas no se pueden unir entre sí quirúrgicamente. Puede realizarse una colostomía para permitir la continuación del proceso digestivo. Con una colostomía, los dos extremos saludables que quedan del intestino se introducen en el abdomen a través de aberturas. Las heces pasarán por el orificio (llamada estoma) hacia una bolsa recolectora. La colostomía puede ser transitoria o permanente, según la parte del intestino que deba extirparse.

¿Cuáles son las perspectivas a largo plazo para un niño con invaginación intestinal?
Si no recibe tratamiento, la invaginación intestinal es un trastorno que pone en peligro la vida. Si reciben tratamiento dentro de las 24 horas, la mayoría de los bebés se recuperan por completo.  La perspectiva a largo plazo depende de la gravedad del daño intestinal, si hubo alguno. Los niños con lesión intestinal a quienes se les haya extirpado una parte dañada del intestino pueden presentar problemas a largo plazo. La extirpación de una gran parte del intestino puede afectar el proceso digestivo. Es posible que un niño no obtenga los nutrientes y líquidos necesarios si se le extirpa una gran parte del intestino. En este caso, es necesario complementar la nutrición con soluciones IV (endovenosas) de alto contenido calórico durante un tiempo prolongado, administradas a través de catéteres endovenosos especiales.  La invaginación intestinal se repite en un 10 por ciento de los niños.

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